Las monedas incusas.

 

 

“Después de varias horas, coloca el cuño del reverso sobre los flanes enrojecidos al fuego mientras que otro trabajador coloca el cuño de anverso con sus tenazas. Entonces, una moneda queda acuñada con el cuño que tenía en la mano.

Durante ese tiempo, su colega ya ha colocado un flan caliente en el cuño del yunque. En el momento que él acerca el cuño nuevamente al flan para golpearlo, la moneda se separa del cuño, rebota sobre el yunque, se da la vuelta y casualmente cae encima del flan listo para acuñar.

Pero no es cuestión de retirar la moneda aún caliente del flan candente ya que el portador del martillo, un esclavo Tracio especialmente embrutecido, con los músculos de Hércules pero con el cerebro de una codorniz, es capaz de aplastar su mano de un poderoso martillazo.

Todos están agobiados por las condiciones de trabajo y el ritmo infernal que les demandan en plena inflación galopante, acuñando siempre más y más monedas en un período de tiempo cada vez más corto, haciendo todas las acciones necesarias para la acuñación de monedas sin pensar siquiera.

Tampoco es cuestión de pedir al trabajador de las tenazas que retire la moneda que está aún en el flan ya que ello frenaría el ritmo de la cadena. Así que pone su moneda encima del flan y de la moneda superpuesta, y el tracio golpea firmemente con todo su peso, aplastando el flan y una moneda contra la otra.”

El texto de Weber nos abre una pequeña puerta en el tiempo y permite que nos asomemos a un taller de acuñación de la antigua Roma.

Sin duda los aficionados a la numismática antigua, cuando tenemos en nuestras manos una moneda con dos mil años de antigüedad no podemos dejar de hacernos preguntas, ¿quién la habrá tenido en sus manos antes que nosotros? , ¿cómo y cuando la acuñó?

Las monedas incusas van aún un poco más allá. Son fruto de un error, de varios errores en ocasiones y eso puede complicarnos bastante las cosas.

De hecho, necesitaremos asentar las bases de nuestros conocimientos sobre acuñación de monedas antes de intentar enfrentarnos a los misterios que encierra su extraña apariencia. En las siguientes páginas haremos un pequeño viaje en el espacio y en el tiempo y nos situaremos en una ceca de la Roma Imperial.

Los instrumentos de un taller de acuñación.

En primer lugar para acuñar una moneda se necesitará, aunque parezca una obviedad, de un par de cuños.

Se entiende bien que si pretendemos que un trozo de metal se convierta en una moneda y sea identificable su procedencia deberemos procurar, en primer lugar garantizar que el peso y la calidad del metal que ponemos en circulación sea la estipulada, y en segundo lugar que las marcas que luzca la hagan fácilmente reconocible y difícilmente reproducible.

Por lo tanto deberá realizarse el dibujo que queramos que aparezca en una cara de la moneda en uno de los cuños. Igual que ocurre con un lacre para una carta o con los moldes que usamos para hacer pasteles o galletas con figuras para los niños, el molde deberá presentar la imagen en negativo del dibujo que queramos que aparezca en positivo en la cara de la moneda.

Dada la importancia de entender esto a la perfección para poder comprender sin problemas lo que es una moneda incusa, vayamos aún un poco más allá en nuestra explicación de lo que es un negativo e imaginemos un suelo con cemento fresco; si un niño se acercara y pusiese su mano sobre él, sin duda obtendríamos cuando se secara un bonito molde de la mano del pequeño, pero sería una imagen del negativo de su mano. No de su mano.

Ahora bien, si quisiésemos conocer la identidad del pequeño travieso deberíamos rellenar con escayola esa imagen en negativo y una vez se hubiese secado el yeso darle la vuelta y obtener, ahora sí, la imagen real de la palma de su mano.

Los grabadores de cuños debían actuar haciendo algo muy parecido. O bien realizando el duro y difícil trabajo de hacer el cuño (solemos decir “abrir el cuño”) con herramientas manuales de grabado y pulido sobre la dura superficie a trabajar consiguiendo tallar la imagen en negativo, o bien llevando a cabo alguna otra técnica de grabado, esta vez en positivo, en una superficie maleable y fácil de trabajar y que a su vez haría de molde y que luego se rellenaría con el metal fundido del cuño, que ahora sí quedaría de nuevo en negativo.

Los cuños obtenidos por esta técnica serían mucho más fáciles y rápidos de fabricar y admitirían por lo tanto a un personal mucho menos especializado y por lo tanto más abundante. Presentarían además la ventaja de que los errores del grabador podrían ser fácilmente corregidos, mientras con la técnica de grabado directa sobre el cuño, un solo error podría dar al traste con el trabajo de días.

Dado que las monedas tienen dos caras y ambas pretendían ser grabadas, debían abrirse dos cuños; uno para el anverso (o cara superior de la moneda) y otro para el reverso (o cara inferior de la moneda).

Si nos imaginamos a una persona acuñando una moneda, podemos apreciar que durante el proceso de acuñación resultará lógico sujetar con una mano el cuño superior, mientras que con la otra mano se procederá a colocar el cospel (también llamado “flan” y que no es más que el trozo de metal que va a ser acuñado), entre ambos cuños. Más tarde con esa misma mano se empuñará el martillo con el que se golpeará el cuño superior para concluir el proceso.

Se entiende entonces que el cuño inferior deberá permanecer totalmente fijo en un yunque, con el fin de que carezca completamente de movilidad durante todo el proceso.

La posición con la que coloquemos el cuño superior con respecto al inferior marcará la diferencia de orientación entre ambas caras de la moneda y que suele expresarse como “orientación de los cuños”.

Normalmente el cuño inferior o fijo era el cuño del anverso, mientras que el cuño superior o móvil era el cuño del reverso. La explicación a esto es muy discutible, sin embargo podríamos hacer ciertas conjeturas.

Teniendo en cuenta que el cuño superior (móvil y de reverso) era el que recibía el impacto del martillo, era por lo tanto el que con mayor frecuencia se rompía. Por otro lado, parece muy lógico que la imagen más importante de la moneda fuese la del emperador, que era además común para la mayoría de las monedas.

Dado que en la antigua Roma la propaganda era un aspecto muy importante, los reversos de las monedas solían aportar algún mensaje, tales como la exaltación de las virtudes del emperador o de sus ejércitos; y estos mensajes eran cambiantes y podían variar en función de las circunstancias.

Esto podría dar sentido a que se prefiriese dar más protección al cuño cuya imagen era más importante poniendo el cuño de anverso como cuño fijo.

Resulta muy poco habitual el que se conserven cuños en la actualidad y no es difícil de entender si pensamos en el celo que debían poner las autoridades monetarias en cuanto a la custodia y destrucción llegado el caso de los cuños oficiales.

Entonces, como hoy, la falsificación de moneda era un problema. Los falsarios utilizaban metales poco nobles recubiertos por otros tales como la plata para dar apariencia de legitimidad, en lo que conocemos como monedas forradas. Por regla general los cuños falsos presentan diferencias importantes de estilo con respecto a los oficiales, pero no siempre es así, y a veces cuesta saber si una moneda forrada ha sido acuñada con un cuño oficial.

En cualquier caso, y por regla general, los cuños oficiales debían estar fuertemente protegidos, de modo que no sabemos de ningún cuño fijo que se haya llegado hasta nuestros días y solo de algunos cuños superiores ya que su movilidad haría más fácil su pérdida o robo.

 

Imágenes frontal y longitudinal de un cuño de reverso de Justino I para follis. Único cuño bizantino conocido.
Vendido en la Tritón XI por 18000 $. Cortesía CNG.

 

Imágenes frontales y laterales de cinco cuños para diversas monedas del imperio Kushan en el siglo IV.
Vendido por 3000 $ en 2006 por CNG. Cortesía CNG

En la siguiente fotografía podemos apreciar con claridad la diferencia entre el cuño propiamente dicho y la parte metálica alargada a la que va soldado.

Además vemos en la imagen central, el cuño tallado en negativo y a su derecha, y a efectos de una mejor comprensión, la imagen en positivo obtenida al presionar con el cuño sobre una superficie maleable.

Imágenes longitudinal y frontal de un cuño de reverso de un denario republicano de Gens Antestia (falso de época ).
Subastado en Tritón XII por 6750 $. Cortesía CNG

Igualmente se aprecia con claridad en el siguiente cuño de anverso, esta vez de un denario republicano de Gens Papia, la diferencia entre el cuño y la moneda ya acuñada:

 

 

Imágenes frontal y trasera de un cuño de anverso para denarios de Gens Papia y de un anverso de denario ya acuñado.
Cortesía de Tkalec. www.coinstkalec.ch

 

Llegados a este punto, solo nos falta comprender cómo era la disposición de los cuños a la hora de proceder a la acuñación y este pequeño esquema nos ayudará a ello.

 

Esquema del sistema usado para la acuñación de monedas.
Dibujo cortesía “Mononcio”.

 

Tal y como vemos en el dibujo, el cuño superior o de reverso se sitúa perfectamente encarado con el del anverso que permanece fijo en el yunque, entonces la pieza de metal que va a ser acuñada (cospel) se coloca entre ambas y con un enérgico golpe de martillo se procede a su acuñación.

Respecto al cospel o flan, que no es más que el disco metálico antes de ser acuñado y convertirse en moneda, tan solo diremos que solía ser obtenido vertiendo el material fundido en moldes o bien cortando pequeños discos a partir de una barra o cilindro de metal.

En esta interesante fotografía podemos ver varias muestras de este tipo de moldes que eran utilizados para la obtención de los cospeles:

Fotografía de un grupo de moldes. Museo Celta- Romano de Manching.
www.museum-manching.de.
Fotografía cortesía de”Cabío” del foro Anverso y Reverso.

 

El resto del equipo usado en un taller de acuñación eran el martillo con el que se descargaba el golpe en el cuño superior y las pinzas con las que se depositaban los cospeles calientes antes de ser acuñados y con el que se retiraban una vez concluida dicha operación.

 

Imagen de unas pinzas de hierro usadas en la acuñación de monedas.
Subastadas en Triton XI por 10000 $. Cortesía CNG

 

El proceso de acuñación

Pero esta descripción no estaría completa sin que hiciésemos una breve mención a los personajes encargados del proceso de acuñación de las monedas.

Sin duda somos conscientes de que nos adentramos en un campo altamente especulativo dado que no existía una única forma de acuñar monedas, desde el acuñador en solitario como nos muestra la siguiente imagen correspondiente a un relieve medieval de la Iglesia de Santiago hasta un equipo bien organizado formado por varios hombres trabajando de forma coordinada

Imagen de un relieve de la Iglesia de Santiago.
Carrion de los Condes. Cortesía de “Francis”.
Denarios.org

Muy interesante resulta sin duda para una mejor comprensión de este proceso contemplar este video sobre la fabricación artesanal de tetradracmas de Atenas y en el que vemos como el artesano realiza este trabajo.

http://www.antiquanova.com/images/ATHE.wmv

Nos puede haber llamado la atención que el artesano calienta con un soplete el flan antes de proceder a la acuñación. Efectivamente esto solía llevarse a cabo así con la doble finalidad de que la acuñación sobre un material más blando fuera más sencilla y de que los cuños alargasen su vida útil. Sin embargo este método de acuñación tiene el problema de la baja productividad que representa. Como todo proceso industrial, se ve mejorado con el trabajo en cadena y en tiempos tanto de la República como del Imperio se necesitaban ingentes cantidades de monedas para poner en circulación por todo el territorio. Se ha llegado a calcular la producción sobre el siglo II, solo de denarios, en unos 17 millones al año.

Diversos estudios que recreaban un taller de acuñación en el que participaba un equipo formado por dos personas, una encargada de manejar los flanes (o cospeles) calientes y otra exclusivamente haciéndose cargo de la acuñación con el martillo han llegado a la conclusión de que una vez alcanzado el ritmo oportuno, en el que tenía mucho que ver la cadencia en el martilleo, se podía conseguir la cifra de ¡¡ 30 acuñaciones por minuto!!

Aún si considerásemos esta cifra exagerada y la rebajásemos a la cuarta parte, 7 u 8 acuñaciones por minuto representarían unas 450 monedas a la hora y si consideramos además que las jornadas de trabajo podían ser muy largas obtendremos una producción de unas 4500 monedas diarias. Esto unido a que en cada ceca podía haber varios equipos trabajando de modo simultáneo con varios pares de cuños nos dará una idea del volumen de acuñación de moneda con una técnica aparentemente tan lenta.

Imagen semis de Paestum.
En su reverso aparecen dos trabajadores de una ceca
llevando a cabo la labor de acuñación.
Cortesía Ars Classica. www.arsclassicacoins.com

Conviene además que hagamos un ejercicio de imaginación para ponernos en situación y pensar en ese equipo de hombres, haciendo día tras día un trabajo tan monótono y agotador, en un ambiente posiblemente mal ventilado y sin ninguna duda mal iluminado y con la presión constante para mantener la producción por parte del encargado de la ceca y nos hallaremos en óptimas condiciones para entender el cómo y el porqué de las monedas incusas.

 

Un error en la acuñación: monedas incusas

Pero; ¿qué es una moneda incusa?

Una moneda incusa es aquella que presenta en una o en ambas caras una imagen grabada en negativo.

Para que esto ocurra es necesario que durante el proceso de acuñación se produzca un error y el cospel sea presionado, no por el cuño, sino por otra moneda que se había quedado anteriormente pegada en él.

Entenderemos esta explicación muy claramente con la siguiente imagen de un cuño. Se trata de un precioso ejemplar de cuño de reverso del famoso “Denario del Tributo”, sin duda el más conocido de Tiberio, por ser para algunos al que supuestamente se refería Jesucristo en la narración de los evangelistas Mateo y Marcos.

Este cuño, que fue hallado en la zona de Lyon (antigua Lugdunum ) y cuya imagen nos ha sido cedida amablemente por la prestigiosa numismática Stack´s, presenta la excepcional particularidad de que aparece adherido a él un denario.

Imágenes frontal y longitudinal de un reverso de Tiberio, con un denario
enganchado. Subastado por Stacks en 2009 por 11000 $ .
Cortesía de Stack´s. www.stacks.com

Efectivamente, tal y como podemos ver en este excelente ejemplo de cuño móvil, la imagen que aparece en él no es la que cabría esperar del grabado en negativo del reverso, sino un denario que ha quedado enganchado en el cuño tras el último martillazo.

Podemos apreciar con excepcional nitidez, dados los arañazos que presentan sus bordes, cómo el encargado del cuño intentó desengancharlo con alguna herramienta afilada tal como un cuchillo, pero sin éxito ya que el denario permaneció en el cuño y éste hubo de ser retirado para su destrucción… que felizmente para nosotros nunca se llevó a cabo.

Ahora bien, imaginemos que los operarios encargados del cuño, que trabajaban a un ritmo frenético y con unas condiciones muy duras, tardaran un tiempo en darse cuenta de que un denario se había quedado enganchado en el cuño; ¿qué hubiera ocurrido entonces durante ese tiempo con los cospeles que se iban colocando para ser acuñados? Pues sencillamente que se hubieran producido una serie de monedas cuyo anverso hubiese sido normal (con el rostro de Tiberio mirando a la derecha) y cuyo reverso hubiese resultado incuso (con el rostro de Tiberio en negativo mirando a la izquierda).

Esta imaginativa recreación nos dará una idea muy clara del proceso al que hacemos alusión:

El anverso es normal, con el retrato del emperador, y el reverso también ya que al presionar el cospel con la imagen del cuño en negativo de la mujer sentada quedará grabado en positivo con normalidad como reverso de la moneda.

Imagen del cuño de Tiberio sin el denario enganchado y resultado de
su acuñación en el reverso normal. Recreación artística cortesía de “Rosae”.
Denarios.org

Sin embargo ahora, al estar enganchado el denario en el cuño superior, la imagen del anverso seguirá siendo normal, dado que el cuño inferior no tiene problema, pero la imagen del reverso quedará grabada con la efigie del emperador pero esta vez en negativo.

En otras palabras: incusa en su reverso.

Imagen del cuño de Tiberio con el denario enganchado y resultado de su acuñación
en el reverso dando como resultado unamoneda con dos anversos, estando uno de ellos incuso.
Recreación artística cortesía de “Rosae”. Denarios.org

Y expresado de un modo más gráfico podemos observar el proceso por el cual tiene lugar una moneda incusa en esta secuencia de dibujos:

Imagen del proceso mediante el cual se producía una moneda incusa.
Paso 1. Acuñación de una moneda normal.
Paso 2: La moneda ya acuñada permanece por error en el cuño móvil.
Paso 3: Un nuevo cospel es situado sobre el cuño fijo.
Paso 4: Se golpea con el martillo y la nueva moneda es acuñada por su reverso con el anverso de la moneda enganchada.
Paso 5. Se retira la moneda incusa. Dibujo cortesía de “Mononcio”. Monedasantiguas.org

A continuación, podemos ver una pequeña selección de imágenes como muestra del aspecto que presentan este tipo de monedas.

Todas ellas son fruto del mismo error que hemos explicado hasta ahora, es decir, una moneda ya acuñada se ha quedado enganchada en el cuño móvil, que además es el de reverso y con ella se han ido acuñando otras monedas, que serán incusas por su reverso pero con imagen de anverso. En conclusión, monedas con dos anversos, uno de ellos incuso.

 

Dracmas de Illyria. Comparación entre una moneda con anverso y reverso normal
y una con dos anversos, uno de ellos incuso.Base de datos CNG. Cortesía CNG

 

Denario Gens Cipia. Colección “Máximus”.
Denarios.org

Denario Gens Cornelia. Colección “Tertakom”.
Monedasantiguas.org




Cuadrante. Colección “Alberto Cervera Romero”.
Denarios.org

Antoniniano de Gallienus. Colección “Cmescuer”.
Denarios.org

 

Denario Gens Cornelia. Colección “Don Jupi”.
Denarios.org

 

Gens Lucilia. Colección “Siredv”.
Denarios.org

Quinario de Gens Egnatuleia. Colección “Máximus”.
Denarios.org

Solido de Mauricio Tiberio. Base de datos CNG.
Cortesía CNG

 

Denario de Gens Aemilia. Colección “Siredv”.
Denarios.org

 

Antoniniano de Filipo I. Vendido en Ancient Delights.
“Angel Fernández”.
Denarios.org 

As de Claudio. Colección “Máximus”.
Denarios.org

 

Denario de Bolskan. Colección “Siredv”.
Denarios.org

 

Denario de Julio Cesar. Cortesía CNG

Denario de Julio Cesar. Colección “Mapila”.
Monedasantiguas.org

Respecto a estos dos denarios y como dato curioso, diremos que aunque tradicionalmente se ha considerado el elefante y la palabra CAESAR como parte del reverso, lo más probable es que sea el anverso del denario, y estos dos ejemplos son buena muestra de ello.

De no ser así, estos dos ejemplos deberían ser de reversos incusos y esos casos son extremadamente raros.

 

Una particularidad. La posición de los cuños en las monedas incusas.

Un factor que solemos tener en cuenta en las monedas es la posición relativa del cuño del anverso respecto del cuño del reverso.

Es decir; nos situamos enfrente del anverso y lo ponemos en la posición más derecha posible en coherencia con su dibujo, letras o figura. Esa posición será para nosotros la de las “12″, imaginando para ello la esfera de un reloj con las divisiones de sus 12 horas.

Realizando un giro de la moneda respecto a un eje imaginario que vaya de las 12 a las 6, giramos la moneda hasta que el reverso se sitúe frente a nosotros y miramos ahora cual es la posición del dibujo del reverso respecto a ese reloj imaginario.

Ahora ambas caras, la del anverso y la del reverso pondrán de manifiesto, según sea la posición relativa de una respecto a la otra, cual fue en su día la posición en la que se situó el cuño móvil respecto al fijo.

En los siguientes ejemplos podemos ver diversas posibilidades de posiciones relativas de los cuños: a las 9, a las 6 y a la 1.

 

Denario de Tiberio. Si el anverso está a las 12 el reverso está a las 9.
Colección “Sombragris”. Monedasantiguas.org.

Denario de Maximino. Si el anverso está a las 12 el reverso está a las 6.
Colección “Sombragris”. Monedasantiguas.org.

 

Antoniniano de Filipo I. Si el anverso está a las 12 el reverso está a la 1.
Colección “Sombragris”. Monedasantiguas.org.

Esta introducción nos será muy útil a la hora de entender un hecho aparentemente curioso: la gran mayoría de las monedas incusas presentan una completa correspondencia entre sus cuños, o dicho de otro modo, sus ejes están a las 12.

En las siguientes fotografías, seleccionadas especialmente para que las diferencias en el flan nos faciliten el ejercicio de imaginación necesario para darles la vuelta mentalmente, veremos que efectivamente los anversos están a las 12 respecto a los reversos incusos. Es decir; si imprimiésemos estas fotografías y doblásemos el papel justo entre la imagen de ambas caras de las monedas, las imágenes casarían perfectamente.

 

Denario de Gens Plautia. Cortesía CNG

Denario de Gens Servilius. Cortesía CNG

 

Denario de T. Quinctius. Cortesía CNG.

As de Tracia Faustina. Cortesía CNG.

 

Denario de Gordiano III. Cortesía CNG

Dracma Illyria Dyrrachion . Cortesía CNG

 

Pero… ¿cuál es la explicación para este hecho? Una vez más debemos poner en marcha nuestra imaginación, como siempre que tratamos con monedas incusas y nos preguntamos qué ocurrió para que llegasen a producirse.

Imaginemos el cuño del anverso y recordemos que estaba completamente fijo y sujeto a un yunque. Pensemos también que el encargado de acuñar las monedas está frente a este cuño y alguien coloca el flan entre ambos cuños.El “malleator” o encargado del martillo descarga un golpe sobre el flan que ha colocado previamente el “suppostor” y la moneda queda acuñada pero pegada en el cuño móvil del reverso. Evidentemente y dado que la moneda ha quedado pegada y no tiene movilidad, la imagen del anverso coincide plenamente con el cuño del anverso, de modo que si de nuevo se hiciese bajar hasta el cuño fijo coincidirían por completo.

Si ahora por error se introduce un nuevo flan para ser acuñado, el anverso de la moneda pegada actuará como “cuño” del reverso de la nueva moneda y estará situado justo en idéntica posición al cuño del anverso de modo que inevitablemente ambas caras quedarán acuñadas a las 12.

Esto es lo más frecuente dado que la acuñación de monedas era un trabajo en equipo y rutinario, de modo que se comprende que las personas encargadas del proceso efectuasen, como en todo trabajo en serie, los mismos gestos una y otra vez. Solo en caso de que el operario encargado de levantar el cuño móvil después de cada acuñación cambiase su posición (bien por dejarlo a un lado o cualquier otro motivo) se alteraría el patrón de coincidencia con los ejes a las 12 en este tipo de monedas.

Monedas incusas con dos reversos.

Aunque con mucha menos frecuencia que en el caso de las monedas incusas con dos anversos, pueden aparecer también ejemplares con dos reversos, siendo uno de ellos incuso:

Denario de Geta. Moneda con dos reversos, uno de ellos incuso. Cortesía CNG.

Antoniniano de Probo. Moneda con dos reversos, uno de ellos incuso.
Colección Siredv. Denarios.org.

Una explicación a este curioso error de acuñación es que la moneda que ya había sido acuñada permaneciera en el cuño fijo sin ser retirada. Entonces, se depositaba un nuevo flan sobre esa misma moneda, sobre ellas se colocaba a su vez el cuño móvil y el encargado del martillo descargaba un nuevo golpe, quedando la moneda de encima acuñada en positivo por el cuño móvil de reverso y resultando acuñada en negativo por el reverso de la anterior moneda. Pero raramente el operario no se daría cuenta ya que la moneda oculta en el cuño inferior es mucho más evidente que la moneda oculta en el cuño superior.

Resulta por tanto mucho más probable que la explicación a estas infrecuentes acuñaciones con dos reversos sea que, en ocasiones, el cuño móvil era el de anverso y el fijo de reverso. En este caso la explicación sería mucho más simple y análoga a la de las monedas incusas con dos anversos; la moneda acuñada permanecería enganchada y oculta en el cuño superior móvil (ahora de anverso) y acuñaría a su vez al nuevo cospel que quedaría con dos reversos.

El estudio de la proporción entre los hallazgos de monedas acuñadas con dos reversos y las monedas acuñadas con dos anversos podría realmente extrapolarse y darnos una idea muy aproximada de las ocasiones en las que se usaba como cuño de anverso el móvil y como cuño de reverso el fijo.

 

Monedas con anverso y reverso; siendo uno de ellos incuso.

Habiendo entendido a la perfección cómo se llegaba a obtener una moneda incusa podemos intentar dar un paso más y plantearnos cómo se puede justificar la existencia de monedas que presenten anverso y reverso pero que a su vez tengan uno de ellos incuso.

Tal y como podemos ver en los siguientes ejemplos, aunque estas monedas son muy raras, ciertamente existen y merecen un esfuerzo por nuestra parte para intentar darles una explicación coherente.

Denario de Marcia. Reverso normal y anverso incuso.
Cortesía de Tesorillo.com. www.tesorillo.com

 

Follis de Gallerinus con anverso normal y reverso incuso. Cortesía CNG.

En el siguiente dibujo vemos una posible explicación a la producción de una moneda con anverso normal y reverso incuso (tal como el follis de Gallerinus de la imagen superior).

 

Muestra de una posible explicación a la acuñación de una moneda
con anverso normal y reverso incuso. Dibujo cortesía de “Mononcio”.
Monedasantiguas.org.

Tal y como podemos observar, en el paso 1 se procede a la acuñación de una moneda normal. En el 2, dicha moneda resulta volteada al levantar el cuño superior y vuelve

a caer sobre el cuño fijo. Otro operario coloca un nuevo flan sobre la moneda ya acuñada y volteada (pasos 3y 4) y en el paso 5 se procede a una nueva acuñación. Por fin en el paso 6 se retira la moneda que presentará un anverso normal pero un reverso incuso.

A lo largo de estas páginas hemos compartido el problema de las monedas incusas y hemos intentado desentrañar sus misterios. No obstante es indudable que son parte de un mundo complicado donde constantemente debemos poner a prueba nuestra imaginación… o dejamos de entenderlo.

Para acabar, vamos a plantear varias de las posibles hipótesis de forma lo más esquemática posible, de modo que se puedan visualizar con total claridad y sea posible tomar partido por la que más nos convenza.

Sin ánimo de ser exhaustivos pero pretendiendo plantear el problema de la acuñación con anverso y reverso, siendo uno de ellos incuso, vamos a plantear unos esquemas donde podremos ver gráficamente cada posible explicación.

En el primer caso una moneda es acuñada con normalidad y permanece enganchada por unos instantes en el cuño superior. Fruto de un rápido trabajo en cadena, otro operario coloca un nuevo cospel sobre el cuño fijo del anverso mientras en esos mismos instantes la moneda ya acuñada se desprende y, girándose, cae sobre el nuevo cospel. El operario del martillo golpea de nuevo y se obtienen dos monedas extrañamente acuñadas.

?

¿

 

La moneda inferior, tal y como podemos apreciar presentará anverso y reverso, en concreto un anverso normal y un reverso incuso, tal y como veíamos en el caso del follis de Gallerinus.

La moneda superior sin embargo presentará un reverso normal y un anverso que será una mezcla de anverso y reverso.

En el segundo caso una moneda es acuñada con normalidad pero al separar los cuños la moneda se voltea. Dicha moneda ya volteada permanece en el cuño inferior mientras otro operario coloca sin darse cuenta el nuevo cospel sobre ella. Al producirse el nuevo golpe se obtienen dos monedas.

        

     ?

 

La moneda superior presenta un reverso normal y un anverso incuso, exactamente igual que el ejemplo del denario de Marcia.

La moneda inferior tiene un anverso normal pero su reverso es una mezcla de anverso y reverso.

Pero, ¿es posible que ocurra una casualidad así? En ambos casos hay que reconocer que se hace difícil de creer, sin embargo se han planteado diversas hipótesis que van desde un fortuito choque de tenazas entre el encargado de retirar la moneda ya acuñada y el encargado de depositar el nuevo cospel caliente sobre el cuño y que tendría como resultado que una cayera sobre la otra, hasta que los operarios lo hiciesen a propósito para gastar una broma o como consecuencia del pernicioso influjo del dios Baco.

Otra posible situación sería la que contemplase la colocación por error de dos flanes de forma simultánea.

En el primer caso que podemos ver, y tras el golpe, (de modo análogo a como ocurre cuando los niños juegas a golpear cromos con la palma de la mano, y ganan los que se giran), como la moneda inferior se voltea tras haberse quedado enganchada a la otra durante unos instantes. En el segundo será la moneda superior la que se voltee.

?

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Por último, el operario podría darse cuenta de su error, y proceder a retirar ambas monedas que tendrían la particularidad de tener anverso normal y reverso sin acuñar y viceversa.

                                                 

                                            

Somos conscientes, y el lector se habrá dado cuenta de ello, de que siempre hemos hablado de las monedas incusas a las que pretendemos hallar una explicación, pero resulta evidente que en todos los casos se obtiene una segunda moneda. Con toda la intención las hemos marcado con un interrogante en cada uno de los gráficos.

Esas monedas son el efecto colateral de cada uno de los hipotéticos procesos de acuñación y van desde monedas con dos anversos o con dos reversos (ambos normales) a monedas con anverso o reverso normal pero con la otra cara mezcla de anverso y reverso.

Todos estos casos son muy extraños y sinceramente, no hemos sido capaces de encontrar ni un solo ejemplo que permitiese avalar estas hipótesis.

 

Y hasta aquí hemos llegado en este pequeño viaje en el tiempo y acabamos tal y como empezamos, sentados en un rincón de un oscuro taller del Imperio, contemplando con ojos maravillados y sorprendidos como un grupo de hombres extrañamente próximo a nosotros acuñan esos pequeños pedazos de historia que perduran hasta nuestros días.

    ”Sombragris”.Monedasantiguas.org

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