Las piezas de ocho reales acuñadas en Toledo. Siglos XVI-XVII.

El origen de estos breves comentarios se sitúa en el anuncio hecho por Pedro Rodríguez acerca de la creación de la Asociación Numismática de Toledo.

Cambiando impresiones con él , comentó lo interesante que sería tener un artículo que hiciera referencia a Toledo. Propuse el tema de los ocho reales acuñados en Toledo ya que,  además de coleccionista de moneda antigua, desde hace pocos años, también lo soy de moneda española desde 1993, en particular, de duros y ocho reales.

La primera aproximación al tema planteó un problema fundamentado en la escasez de estas monedas:  la obtención de fotografías. Además la bibliografía de la que disponía era demasiado general y había que buscar más. Estas consideraciones y mis obligaciones laborales han retrasaron la elaboración.

He pretendido que este artículo sirva de divulgación, por tanto, no se trata de un estudio en profundidad, pero si quiere mostrar una panorámica de los tipos acuñados en los siglos XVI y XVII y de sus características.

LA CECA DE TOLEDO. SUS MONEDAS.

Al comenzar el siglo XVI, en Toledo se lleva acuñando moneda casi dos mil años. Así tras las primeras acuñaciones anteriores a Cristo con marca de ceca TOLE, se suceden las acuñaciones visigodas , las árabes y las castellanas.

Las monedas acuñadas en el período que nos ocupa lo fueron en el edificio situado en la calle Núñez de Arce.  A este edificio fue trasladada la fábrica de moneda, desde su anterior emplazamiento  en la zona del actual convento de Santa Fe, por orden de los Reyes Católicos del  30 de Agosto de 1504.

En este lugar se acuñará moneda hasta el cierre de la ceca en 1680. Las marcas de ceca empleadas en este período son T y T con círculo encima.

En este período se acuñan los mismos tipos de monedas que en el resto de cecas del reino de Castilla. Desde los Reyes Católicos hasta Felipe III se acuña oro, plata y cobre. Con Felipe IV, plata y cobre. Finalmente, con Carlos II sólo cobre.

En oro se acuñaron castellanos, excelentes y escudos, con sus múltiplos y submúltiplos. El coleccionista que admira la estética de la moneda no puede dejar de afirmar que los excelentes acuñados en Toledo  están entre los más bellos y perfectos de todos.

En plata se acuñan reales, con múltiplos de 8, 4 y 2 reales y submúltiplos de ½ y ¼ de real.

En cobre se acuñan maravedíes, desde los ejemplares de 16 maravedíes de Felipe IV hasta las piezas de un maravedí. También se acuñan cuartillos y blancas.

TECNICA DE ACUÑACION.

Lejos de la perfección de la acuñación a molino del Ingenio de Segovia, en Toledo se empleó el método tradicional de acuñación a martillo. También es cierto que, en Toledo, además de ser la alternativa a Segovia para el primer molino,  Felipe II decidió construir otro ingenio, nunca acabado. Las obras para la instalación en los antiguos molinos del Barranchuelo se suspendieron en 1662.

La acuñación a martillo es el sistema empleado desde los orígenes de la moneda acuñada.

El proceso de acuñación se iniciaba con el recocido de los rieles , de metal ensayado,  recibidos de la fundición, con el fin de dar ductilidad al metal y evitar su rotura. Este recocido duraba cuatro o cinco horas, a fuego moderado.

A continuación, los rieles se cortaban en pospeles, o pedazos de metal, del peso aproximado que iba a tener la moneda.

Los pospeles eran martilleados hasta tener el grosor normal de la moneda. Como consecuencia el metal se endurecía y era preciso un segundo recocido para ablandarlo.

Una vez fríos los martilladores más experimentados les daban forma circular,  los llamados cospeles. Con el martilleo, el metal se había endurecido de nuevo, siendo preciso un tercer recocido.

Finalmente se comprobaba el peso del cospel y se ajustaba , mediante limaduras,  si era preciso.

En las fases anteriores se producían recortes y otros restos de metal que, lógicamente, eran reincorporados al proceso tras nueva fundición.

Tras los pasos anteriores, el cospel quedaba negro y sucio. Era necesario su blanqueamiento y limpieza antes de estampar los motivos de anverso y reverso.  Para ello se introducían en grandes calderos de cobre que contenía una solución caústica y se aplicaba fuego intenso.

Los cospeles, después de blanqueados y secos pasaban a manos de los monederos.

Estos se acomodaban frente a un grueso tronco de madera en cuya parte superior estaba encajada la pila de acuñar. Pieza de acero, del redondo de la moneda que se acuñaba, que tenía grabado en hueco los motivos de anverso de la moneda. Se colocaba encima el cospel y, sobre este, el  troquel , con la impronta en hueco del reverso de la moneda. El acuñador sujetaba el troquel  con la mano izquierda mientras que con la derecha golpeaba fuertemente con el martillo. Si el metal era dúctil bastaban pocos golpes para que quedaran grabados el anverso y el reverso.

Como se puede imaginar, la preparación de los cospeles para que los monederos pudieran acuñar la moneda, del grosor adecuado y más o menos redondos, suponía un tiempo y coste significativo. Por ello se desarrollaron métodos alternativos que permitieran agilizar la acuñación y disminuir el coste.

Así, a finales del siglo XVI, Miguel de la Cerda, en colaboración con Baltasar Vellorino, desarrolló el llamado ingenio de “tijera”. Este sistema simplificó la elaboración de cospeles, ya que el metal no se recibía en rieles planos sino en barras redondas, del tamaño de la moneda que se iba a acuñar. La “tijera” consistía en una herramienta que permitía cortar los cospeles ajustados al tamaño y peso de la moneda.  Este sistema se empleo en las cecas de Segovia, Madrid y Toledo.

LAS PIEZAS DE OCHO REALES EN LOS SIGLOS XVI-XVII. CECAS PENINSULARES Y AMERICANAS.

Para situar numismáticamente las piezas toledanas, hay que señalar que las piezas de ocho reales se acuñaron en varias cecas de la península y de América.

En la península se acuñaron, además de en Toledo,  en Sevilla, Cuenca, Granada, Madrid, Segovia (Ingenio y Casa Vieja), Valladolid y Burgos. Fuera del reino de Castilla, también se acuñaron en Zaragoza y Pamplona con tipos diferentes a los castellanos.

En América se acuñaron en México, Cartagena, Nuevo Reino (Santa Fe de Bogotá), Lima, La Plata y Potosí.

En las cecas hispanas tipos y técnicas de acuñación (acuñación a martillo) son iguales de una  a otra, con excepción del  Real Ingenio de Segovia (acuñación a través de molino de agua y rodillos).

En América se acuña a martillo en todas las cecas pero hay una mayor diferenciación de tipos entre las distintas cecas. Al duro acuñado en época de Carlos I, según algunos autores, con tipos de los Reyes Católicos, le sucede el primer columnario de Alonso Rincón acuñado en Perú  y,  parece que también, en México. Se generaliza después, desde Felipe II,  el tipo de cruz equilátera con castillos y leones en reverso. Este sólo se mantiene en México durante todo el período considerado. En Lima, Potosí y Nuevo Reino,  se acuñan tipos columnarios desde 1652.

Desde el punto de vista del coleccionista se encuentran fácilmente las monedas acuñadas en el Ingenio de Segovia. Quizás porque su mejor factura ha favorecido su atesoramiento. También son comunes las piezas acuñadas en Sevilla bajo Felipe II. Del resto de cecas peninsulares es bastante más difícil encontrar piezas.

Para el coleccionista de piezas de cecas americanas, en este período son especialmente abundantes las piezas acuñadas en Potosí.  Lima y México son algo más escasas. Las piezas que podemos encontrar en el mercado del resto de cecas son escasísimas.

LAS PIEZAS DE OCHO REALES DE TOLEDO. TIPOS. LEYENDAS.DESCRIPCION. RELACION.

La acuñación de las piezas de ocho reales se inicia a finales del reinado de Carlos I o comienzos del de Felipe II. El modelo acuñado reproduce tipos y leyendas de los reales de los Reyes Católicos, pero a escala de ocho reales (Foto 1). Al estar estas piezas a nombre de Isabel y Fernando, la atribución al reinado de Carlos I o Felipe II sólo se puede hacer teniendo en cuenta la marca de ensayador. En este caso no hay seguridad en la atribución, pues  la M corresponde a Baltasar de Manzanas y a Eugenio de Manzanas, que ensayaron el metal en la ceca de Toledo en época de Carlos I y de Felipe II respectivamente.

Foto 1. Cortesía Cayón Subastas

En el anverso figura el escudo coronado con los emblemas de Castilla-León (cuarteles  1º y 4º) y Aragón-Sicilia (cuarteles  2º y 3º). En punta Granada. A los lados del escudo la indicación de valor VIII y la marca de ceca T con círculo encima.

En el reverso encontramos el yugo y las flechas y la marca del ensayador M.

Leyenda de anverso: FERNANDVS ET ELISABET D G

Leyenda de reverso: REX ET REGINA CAST LEGIONIS ARAG.

Según nos comenta Josep Pellicer en su Glosario de maestros de ceca y ensayadores, la marca M corresponde tanto a Baltasar de Manzanas, que trabajó en la ceca de Toledo en el período 1530-1553, como a Eugenio de Manzanas en el período 1559-1566. Este último ensayador también utilizó la marca M, con estrella encima, en el período 1566-1576.

Con posterioridad a 1566, aparece un nuevo modelo, el de cruz, con el escudo real en anverso y castillos y leones en el reverso.  Este tipo, con ligeras variaciones, se empleará en las cecas peruanas hasta 1652 (la emisión de moneda fraudulenta obligó a cambiar los tipos para restituir el prestigio de la moneda , aparece el primer tipo columnario) .  En la ceca de México hasta 1732 (comienzo de la acuñación del tipo columnario) y en las cecas peninsulares hasta 1772 (aparece el tipo con busto en anverso) .

También comienza la acuñación de la fecha en las monedas en  Segovia en 1586. En Toledo figura la fecha desde 1590.

En este reinado se suceden cuatro ensayadores en Toledo:

  • Eugenio de Manzanas, en 1559-1566. Emplea la marca de ensayador M. En 1566-1576 utiliza la M con una estrella encima.
  • Alejo de Montoya, en 1578-1592. Emplea una M dentro de un círculo como marca de ensayador.
  • Juan Caballero,  en 1591-1596. Marca de ensayador C.
  • Melchor Rodríguez del  Castillo. Hasta 1613. También con marca de ensayador C.

Foto 2. Cortesía Cayón Subastas.

En el anverso (Foto 2) figura el escudo real con los escudos de Castilla-León y Aragón-Sicilia en los cuarteles 1º y 2º. A continuación figuran los escudos de las posesiones europeas de los Habsburgo: Austria y Borgoña antiguo en el cuartel 3º, Borgoña moderno y Brabante en el 4º, Flandes y Tirol en el escusón entre los dos últimos cuarteles y Granada en el centro. A la izquierda del escudo, la marca de ceca y la marca de ensayador. A la derecha la indicación de valor VIII.

En el reverso figura cruz equilátera, cantonada de castillos y leones con orla lobulada.

Las leyendas empleadas son dos:

  1. Tipo general. Anverso: PHILIPPVS II DEI GRATIA. Reverso: HISPANIARVM REX. (Foto 2).
  2. Tipo Omnivm: Anverso: PHILIPPVS II D G OMNIVM. Reverso: HISPAN REGNORVM REX. (Foto 3).

Foto 3. Cortesía Cayón Subastas.

Aunque la segunda leyenda sólo se emplea esporádicamente en este reinado y en el siguiente.

Foto 4. Colección Numisma.

Con Felipe III se continúa la acuñación de piezas de ocho reales, ensayadas por Melchor Rodríguez del Castillo, hasta 1613. A partir de ese año (Foto 4) y hasta 1639, bajo Felipe IV, figura la marca de ensayador P, que nos es desconocido.

Tipo y leyendas son similares a las de Felipe II pero con el ordinal III.

Foto 5. Cortesía Cayón Subastas.

Foto 6. Cortesía Cayón Subastas.

Felipe IV repite los tipos y leyendas de su padre Felipe III y su abuelo Felipe II, con el ordinal IIII. Además del ensayador P (Foto 5), desconocido, en 1650-1662 aparece el ensayador Y que también nos es desconocido. Finalmente en 1659-1662 Juan del Castillo emplea la marca CA con la A dentro de la C (Foto 6).

Aun cuando la ceca de Toledo continúa acuñando y resellando moneda de cobre hasta su cierre en 1680, con Felipe IV termina la acuñación de plata.

En el Cuadro 1 figuran la relación de las piezas y variantes catalogadas.  Permite apreciar el escaso volumen de tipos, años y variantes existentes.

CUADRO 1

AGRADECIMIENTOS.

A Cayón Subastas, en la persona de Clemente Cayón, por ceder las fotografías que ilustran este artículo, sin las cuales hubiera sido imposible cumplir el objetivo propuesto.

A Bolsa Filatélica y Numismática, en la persona de Miguel Ángel Tejedor, por las facilidades bibliográficas recibidas.

BIBLIOGRAFIA.

Mª José Martín-Peñato Lázaro. La casa de moneda de Toledo. Caja de Ahorros de Toledo.1991.
Mª José Martín-Peñato Lázaro. La moneda en Toledo. Siglos XVI Y XVII. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.2003.
Josep Pellicer i Bru. Glosario de maestros de ceca y ensayadores. Casa de la Moneda. 1997.
Tomás Dasí. Estudio de los reales de a ocho. Valencia. 1950.
Adolfo, Clemente y Juan Cayón. Las monedas españolas. Jano S.L. Madrid. 1998.
F.Calicó, X.Calicó y J.Trigo. Numismática española. Calicó. 1994.
Fernando Álvarez Burgos. La Moneda hispánica. Editorial Vico&Segarra.1992.
Guillermo Céspedes del Castillo. Las cecas indianas en 1536-1825. Casa de la Moneda. 1996.

Miguel Ángel Acosta Martín, año 2010.

Publicado en el número 1 de la revista Parva Urbs.

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